jueves, 16 de agosto de 2007

Cadáver exquisito 3

Seguí padeciendo la vida sin tus actos dulces y diferentes ojos ciegos que se cansaron de mirar la luna a la medianoche estafada con humo en la cocina.
Con heridas del alma que hay que disimular aunque carcome por dentro de una manera de no creer en la farsa de un día absurdo y los mismos fantasmas que aparecen en mi cabeza de lata cuajada de rocío cándido y amor que arrastro hasta tu enferma cabeza dividida por diferentes realidades, pasan soles de diamante inútil que se rompió en mis manos.

Tamara, Valeria y el boludo que escribe este blog.

1 comentario:

Na dijo...

Me encantó lode la luna y lo de los soles....


Vuelvo a repetir:
¡Quiero!

jajajajaja