lunes, 8 de diciembre de 2008

Junto a las ramas desnudas

Para qué cerrar los ojos
y dejar de ver los vidrios partidos de la noche?
Las palabras son
la raíz de un tallo oscuro.
Cada baldosa
esconde el suspiro
de una canilla que se cierra
en una habitación cualquiera.
A merced de la lluvia
miro las estatuas verdes en las plazas.
Y se me aprieta el corazón
con tanto bronce inútil.
La risa la dejamos adormecida
y se olvidó nuestro nombre.
Acaso alguien,
cuando el verano se convierta
en Abril marrón y amarillo
lo recuerde
junto a las ramas desnudas.

2 comentarios:

Na dijo...

Creo que cerrar los ojos nunca vale la pena.

shugo dijo...

segun, si estas re loco re da para fisurar un toque