miércoles, 5 de septiembre de 2007

Una tarde lenta

Envidio la particular circunstancia
de volverse imprescindible.
La propiedad inaudita de dejarme ver.
De sonreír en el espejo.
De evitar las enumeraciones.
Los silencios,
la contradicción.
Construir tal vez,
una limosna falsa
y poder llorar a gritos
en el funeral de un hombre que no ha muerto.
Tanto tiempo y escaleras
que atravesé dormido
o demasiado despierto.
Sólo concurrir a mi sombra:
una tarde lenta
apagarme despacio.

1 comentario:

Na dijo...

Deberías incluir una propaganda de Kleenex en tu blog...
Está MUY bueno... me gustó!

(me vas a mandar el libro?)